Exhumación y limpieza de huesos, ritual olvidado en Cobá

Sólo el 15 por ciento de la población sigue realizando este procedimiento

Roger Mora
La Jornada Maya

Tulum, Quintana Roo
Jueves 1 de noviembre, 2018

La tradición de exhumar los huesos de los fieles difuntos en Cobá pierde fuerza con la llegada de nuevas religiones y creencias, así como también de las nuevas generaciones que se olvidan de este ritual realizado en el Día de Muertos; actualmente, el porcentaje de la gente que conserva esta costumbre es sólo el 15 por ciento.

Hace aproximadamente 30 años, cada 1 de noviembre, la gran mayoría de las familias que acudían al cementerio exhumaban los restos de sus difuntos con la finalidad de limpiarlos y colocarlos en otros sitios denominados nichos; para ellos, este evento tiene un significado más que la muerte: se trata de la convivencia con sus seres queridos, aunque no estén presentes de manera física.

De acuerdo a José Clemente Dzib Chimal, delegado de dicha comunidad y quien prácticamente ahí ha vivido desde su nacimiento, muchas costumbres del pueblo maya están desapareciendo con la inclusión de nuevas costumbres que los hijos de los nativos de esas comunidades comienzan a establecer, debido a que salen de los poblados y regresan con nuevas costumbres que se encajan en la cultura.

“Las tradiciones y costumbres se pierden en el momento en que las nuevas generaciones se van a la ciudad, ahí por lo regular los jóvenes se ven con las nuevas culturas de México, América y de Europa, las cuales se mezclan y se pierden las que están de manera arraigada en esta región del país”, explicó.

El funcionario mencionó que para estas fechas se espera un nutrido número de personas que estarán llegando al panteón municipal de Cobá a depositar ofrendas a sus fieles y a realizar limpieza de las tumbas que ahí han permanecido desde hace ya varias décadas.

Por último, ahora los jóvenes cobaenses, participan en las escuelas con la elaboración de sus tradicionales altares para las ánimas, pero la tradición de la exhumación de los restos de las personas enterradas tres o cuatro años atrás ya no permanece tan viva como hace más de 30 años.