Todos podemos tener casas sustentables, asegura especialista

"El tema de los paneles solares es una teoría a revisar": Adriana García Burgos

Graciela H. Ortiz
Foto: Fernando Eloy
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Lunes 25 de noviembre, 2019

"Tenemos una gran responsabilidad en la forma en la que establecemos nuestras construcciones, llámese casa, edificio, comercio, plaza comercial, incluso los parques desde que las diseñamos y luego cómo las administramos", sostiene Adriana García Burgos, especialista en administración de recursos naturales y en gestión ambiental, quien con su proyecto GCD Construcciones diseña y adapta casas sustentables.

Asegura que nuestra responsabilidad se inicia desde que hacemos limpiar el terreno donde se levantará la construcción, porque generalmente la gente limpia el lugar, arrasando con vegetación valiosa en lugar de hacer un diseño que se adapte a ella, recuperando lo más posible de cobertura forestal.

"Al construir una casa, lo primero es buscar que la construcción necesite la menor energía posible, para ello debemos orientarla de una manera adecuada a fin de que el sol no pegue directo y que tenga plantas que mitiguen el calor. Para el agua se puede conectar a una planta de tratamiento o tener un tratamiento prefabricado como un biodigestor, un sistema híbrido de tratamiento, en la medida de lo posible según el terreno se pueden hacer humedales, para que se absorban de manera natural los contaminantes", señala.

Hay que pensar también en el tipo de equipo que se va a comprar, como refrigeradores o aires acondicionados que sean eficientes y ahorradores, así como luminarias de bajo consumo energético.

También es importante tener en cuenta si el terreno tiene árboles, si hay un cenote, si se puede aprovechar esa agua con algún sistema de tratamiento que aprovisione directamente y así se ahorre la distribución de una fuente municipal. Muchas veces se puede ahorrar energía si algunos equipos, como el aire acondicionado, están bajo suelo.

Energías renovables

"El tema de los paneles solares es una teoría a revisar, ha pasado que la gente compra los paneles solares y piensa que va a pagar la mitad de la energía o menos, pero luego del primer bimestre se quejan porque pagan lo mismo o más, como ya tienen paneles solares utilizan el doble de energía, es una cuestión compartida entre la fuente de energía, los equipos que la consumen y nuestra forma de utilizarlos, independientemente de los paneles hay que tener la cultura del menor consumo posible", puntualiza.

En el caso de una casa construida, lo primero a atacar es el agua, porque generalmente no tienen un sistema de tratamiento que esté acorde por lo menos a la normativa federal, ya que las fosas sépticas comunes no lo cumplen. "Hay materiales que se pueden agregar para darles un poco de aislamiento térmico, también es importante el color del que esté pintada, a veces las ventanas están mal ubicadas, entonces reubicarlas en la medida de lo posible, luego integrar la vegetación para disminuir el impacto térmico y realizar adecuaciones para los equipos en busca de ahorro de energía".

Manifiesta que es importante utilizar materiales de la región y no traer, por ejemplo mármol de Italia, porque trasladarlo implica las emisiones que generó el barco, la grúa y el movimiento portuario y de traslado en general.

Nuestra responsabilidad

"La gente se queja que Mérida es una plancha de concreto, de la calidad del aire, del calor, del agua, pero no nos damos cuenta que nosotros tenemos injerencia. Hoy todos tenemos que asumir la responsabilidad que nos compete por el impacto ambiental", acota.

Hace más de un año, durante el mandato de Mauricio Vila Dosal como alcalde, se llevó a cabo un estudio sobre el inventario de arbolado urbano en la ciudad de Mérida, lo que arrojó que más del 45 por ciento del uso del suelo era habitacional, el resto se repartió entre comercios, equipamiento urbano, plazas, calles y un 21 por ciento correspondió a cobertura forestal.

García Burgos afirma que el 50 por ciento de la condición ambiental es nuestra culpa, pero que podemos aportar nuestro granito de arena desde nuestras casas.

Indica que la planeación estratégica debe de venir desde la concepción de la construcción, "cuando un constructor quiere llevar a cabo un desarrollo normalmente llega con un proyecto ya hecho y lo acomoda para que cumpla con la normatividad, pues ahí viene el problema a ver cómo se ajusta en cuestiones que puedan disminuir un poco el impacto, que en cierta medida la normatividad orienta a que suceda".

Explica que como individuos desde nuestra vivienda personal no estamos obligados a cumplir una normatividad que vele por el bien común ambiental, la ley está enfocada a desarrollos inmobiliarios grandes, a industria, a comercio, pero no a casas habitación.

"Los mínimos de la normatividad no deben ser una limitante, deben ser una guía, nosotros debemos incrementar esos estándares para que poco a poco vayamos mejorando la calidad ambiental de lo que nos rodea", precisa.

Comenta que uno de los impactos más grandes que hay, sobre todo aquí en Mérida, es el impacto del agua, todas las descargas de nuestro baño, las aguas jabonosas, las aguas negras, las aguas grises, todo pasa al manto freático, debido a que normalmente tenemos un sistema de atención de tratamiento de agua que es muy ineficiente, ya que la mayoría de las casas de Mérida tienen fosas sépticas, que al poco tiempo su capa protectora no sirve.

"De hecho era muy común tener la visión de que un cenote era una oportunidad para no hacer fosa séptica, conectaban directo, incluso en el Centro Histórico", cuenta.

Justicia ambiental

Sostiene que la crisis climática golpea a las personas más vulnerables. Inundaciones, huracanes, incendios, el incremento del nivel del mar hace que poblaciones enteras desaparezcan. "Una comunidad de pescadores, por ejemplo, no tiene la capacidad de salir adelante luego de un fenómeno natural".

Conforme a Monrrei Movimiento S. de R.L. de C.V (2016), Plan de Movilidad Urbana no Motorizada para la Zona Metropolitana de Mérida, al menos el nueve por ciento de las personas se mueven en Mérida completamente a pie, es decir que no viajan en camiones, autos, motocicletas, etc.

"Esas son personas que viven día a día las inclemencias del tiempo, calor, frío, lluvia, inundaciones, son las que se enferman, las que se ven en más dificultades para salir adelante", señala.

Asegura que les falta capacidad para responder con inmediatez a los estragos del cambio climático, en cambio si a una persona con recursos se le inunda su casa de la playa, seguramente se irá a su vivienda de la ciudad, pero las personas vulnerables que viven en la costa perderán su único patrimonio.

Precisa que quienes más contaminan son los que menos van a sentir las consecuencias, en cambio las personas de menores recursos contaminan menos porque generalmente tienen una casa de un piso, pocos focos, tal vez un ventilador, un refrigerador, plantas, en cambio una persona con buen poder adquisitivo, seguramente, tendrá aire acondicionado en todos los cuartos, muchas luminarias y limpiará su terreno "porque le gusta esa apariencia de Beverly Hills, con las palmeritas y todo lleno de pasto, entonces el impacto se agranda".

"Tenemos sueños que impactan mucho, pareciera que nuestra percepción o nuestra visión de calidad de vida está completamente en contra del equilibrio ambiental, para poder mejorar eso necesitamos mejorar la visión y la percepción que tenemos de una vida mejor, no una que sea más materialista, más superficial, más contaminante, sino una que sí nos de mejores oportunidades y calidad de vida, pero no a costa del ambiente", concluye.