Opinión
La Jornada Maya
03/02/2026 | Mérida, Yucatán
Las dificultades políticas en Campeche continúan, llegando ahora a una ruptura en el seno del hegemónico partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), dado que una fracción mayoritaria de la bancada de ese organismo en el Congreso local enfrenta el embate del Ejecutivo, que encabeza Layda Sansores San Román, a raíz de la negativa a autorizar que se incluyera, en la Ley de Ingresos para este año, un préstamo por mil millones de pesos a pagar durante 20 años y la entrega de la presidencia de la mesa directiva a Movimiento Ciudadano (MC).
Alegando persecución política y el presunto intento por parte de agentes de la Fiscalía General del Estado de aprehender al diputado morenista Antonio Jiménez el pasado domingo, los legisladores reactivaron el fuero para ellos mismos. La inmunidad parlamentaria había sido derogada hace casi 10 años, en octubre de 2016.
En sus inicios, el fuero fue una medida garante de la división de poderes, al asegurar que los legisladores tuvieran libertad plena para expresar sus opiniones en tribuna o en el pleno.
Lo preocupante en este momento para Campeche es que la tensión que mantiene la gobernadora contra periodistas, la Universidad Autónoma y opositores declarados, se extiende ahora a quienes en teoría forman parte del mismo proyecto de nación, y todo a raíz de que el Legislativo actuó dentro de sus facultades al no autorizar más deuda o por la aparente la “entrega” de la presidencia de la Mesa Directiva a MC; un relevo que, en cualquier democracia que se precie de serlo, no tiene absolutamente nada de extraordinario.
El enfrentamiento con la bancada de su mismo partido hace recordar la trayectoria de la propia gobernadora, quien renunció a 30 años de militancia en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 1996, luego de haberse negado a seguir la “línea” marcada desde Los Pinos para aprobar que el Impuesto al Valor Agregado (IVA) aumentara en 50 por ciento; algo que finalmente sucedió.
Tanto aumentar un impuesto como comprometer a largo plazo las finanzas estatales son actos que difícilmente consiguen simpatías entre la ciudadanía, que es la que termina pagando. Si además se pretende contratar un crédito en el penúltimo año de gobierno, hay más de una ceja levantada.
Mantener la confrontación con el Congreso y la fracción mayoritaria de la bancada morenista sería la confirmación de lo que la crítica a Layda Sansores ha insistido en señalar: su estilo es el de subordinar todos los Poderes y organismos autónomos a la voluntad del Ejecutivo. La historia indica claramente que, precisamente contra esa intención es que surgió la figura de la inmunidad legislativa.
Edición: Fernando Sierra