Jairo Magaña
La Jornada Maya
San Francisco de Campeche
Miércoles 11 de septiembre, 2019
El martes por la noche en las instalaciones de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), el enlace federal del Tren Maya en Campeche, Xavier García Romero; el coordinador estatal del Proyecto en Campeche, Ramón Arredondo Anguiano y otras autoridades de acompañamiento, tuvieron cita con más de 200 vecinos de la Ermita, el Camino Real y Santa Lucía para informarles sobre el proyecto como una oportunidad para una vida mejor, trabajo, transporte y servicios, pero dejando sus viviendas cercanas a las vías férreas, los vecinos volvieron a negarse.
En la sala de audiovisuales de la gerencia regional de la SCT, los representantes de autoridades estatales y federales tuvieron a bien recibir a los vecinos quejosos por el concepto de reubicación de acuerdo al proyecto del Tren Maya pues el derecho de vía estaba por demás comprometido, ya que a pesar de tener más de cien años enclaustradas en la ciudad, en la zona de Santa Lucía, La Ermita y el Camino Real, habían casas antes de que instalarán las vías, por lo que el derecho de vía estaba desde un principio desbalanceado.
La estrategia utilizada por las autoridades fue de prometerles una mejor calidad de vida, una reubicación que tomará en cuenta mayores oportunidades para autoemplearse o en su caso salir a buscar trabajo, una vivienda digna para la familia y mejores servicios públicos, esto, en fraccionamientos aún no construidos y en zonas más alejadas como pudiera ser IMI o Chiná incluso, poblados en los que si hay espacio de construcción para fraccionamientos.
Sin embargo, la molestia de los quejosos radica no sólo en la falta de palabra de las autoridades, pues desde un principio les habían dicho que el proyecto iba a ser fuera de la ciudad, sino que las viviendas tienen historia, son casas que han sufrido los embates de tres huracanes categoría cinco, hogares donde han vivido más de cinco generaciones familiares, es decir, desde tatarabuelos hasta bisabuelos y abuelos, la historia y la vivencia acabarían al ser reubicados y la cosa empeora cuando a estos sólo les ofrecieron pies de casa para su nueva ubicación, para los que tienen algún giro comercial, no hay más opciones que créditos.
En la reunión se expresó el descontento de los habitantes de estas dos colonias y barrio tradicional, no quieren reubicación porque son promesas y no hay certidumbre y peor aún, también hay miedo que al quitar a unos cuantos, luego quieran también quitar a quienes vivan a más de 20 metros del derecho de vía.
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