Foto: Norman Salazar Arguedas

Conocido como colibrí garganta negra, mango pechiverde o incluso manguito pecho verde en algunos países de Sudamérica o Green-breasted mang, cuyo nombre científico es Anthracothorax prevostii, es una de las 14 especies diferentes de colibríes que se establecen el Quintana Roo, de las 333 que existen en el mundo. Si bien no es exclusivo del estado, si es uno de los tipos de colibríes más comunes que se hallan en la península yucateca.

Este tipo de ave también se localiza en países como Bahamas, Belice, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Honduras, Perú y Venezuela, pues los colibríes se concentran en el sur de América, aunque se ha encontrado también en Estados Unidos.

 

Foto: Gonzalo Zepeda Martínez

 

El académico e investigador del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) Jorge Correa Sandoval precisó que el Anthracothorax prevostii crece y se desarrolla en las selvas húmedas, y en comparación con otro tipo de colibríes, puede ser más grande y llega a medir hasta 12 centímetros; además de poseer un pico de 25 milímetros que es curvado.

El macho del Anthracothorax puede pesar hasta 7.5 gramos y medio y la hembra de 6.8 a 7 gramos, mientras que otras especies pesan en promedio cuatro o cinco gramos. 

El colibrí garganta negra se reproduce en la península yucateca y en algunos países de Centroamérica y Sudamérica, en las islas del Caribe, hasta Venezuela, y se asocia con tierras bajas o zonas costeras.

 

Foto: Pbedell

 

Esta especie puede ser vista en zonas arboladas, manglar y dunas costeras.

El nombre de “garganta negra” es por la característica del macho, que tiene una línea en la garganta y parte del pecho color oscuro con plumaje violeta o magenta en la parte de la cola mientras que su dorso es color verde, con una corona color negro; mientras que las hembras y los machos inmaduros presentan una raya obscura gruesa que baja desde la garganta hasta el vientre y las orillas de la cola son blancas.

Se alimenta de insectos, como arañas, y néctar y su reproducción es de febrero a junio; son considerados una especie parcialmente migratoria, pues dependen de la cantidad de alimentos. Son vistos mayormente en las zonas costeras como Mahahual y Xcalak, en donde incluso hacen sus nidos pegados a las casas.

“Lo que ocurre con estas especies es que hacen movimientos regionales que siguen los recursos que necesitan, en Chetumal puedes caminar por el monte y no encontrar uno de esos, y pues se van, se mueven en la región, como producen recursos, las aves son sensibles a eso y depende del clima, de zonas más lluviosas o secas y buscan esos recursos, son una especie parcialmente migratoria por todo el sureste”, precisó el doctor Correa Sandoval.

Como otras especies de colibríes, el Anthracothorax es un ave agresiva cuando encuentran un árbol con alimento y para competir y defender su territorio de otras especies, con excepción de la especie ermitaña.

 

Foto: Norman Salazar Arguedas

 

El especialista describe los nidos del Anthracothorax similares a los de otros tipos de colibríes, hechos con fibras muy delgadas de palma u otras plantas, así como de telarañas y cubiertos por líquenes, lo que les da una apariencia camuflajeada; por dentro les colocan alguna sustancia algodonosa, como la semilla de la ceiba. 

Una hembra puede estar entre 16 y 18 días incubando hasta un par de huevos de manera periódica y las crías pueden permanecer en el nido hasta por 24 días.

El macho se exhibe ante la hembra, y si ésta lo acepta, copulan y ponen el nido y es la hembra la que hace el cuidado parental, empolla y va por comida. Una vez que los colibríes crecen, los dejan y vuelven a arreglar el nido y tener otra nidada, hasta dos o tres veces, depende si hay alimento.

El entrevistado agregó que cuando son polluelos su alimentación es de insectos o arañas, dada la necesidad de proteína y calcio para crecer, a diferencia de los adultos, que requieren solamente de néctar.

El especialista afirmó que en Quintana Roo se registran hasta 14 especies de las 333 de todo el mundo, que básicamente abarca de México a Argentina, de las cuales, 52 tienen presencia en México. 

 

Foto: Manuel Pérez


Edición: Laura Espejo