Pocos jóvenes muestran interés por la milpa: colectivo Xla’-Kaj

Las tecnologías y la migración han afectado la práctica
Foto: Joana Maldonado

La cooperativa y santuario de las tradiciones vivas Xla’-Kaj impulsa desde Tihosuco, municipio de Felipe Carrillo Puerto, el rescate de la tradicional milpa maya. José Alberto Poot Chablé, quien promueve esta iniciativa, asegura que a la fecha pocos jóvenes asimilan la importancia de la siembra del maíz y otros ni idea tienen porque sus papás dejaron de hacer la milpa y nunca la conocieron debido a la migraron a los polos turísticos. “Es un punto muy crítico y al final el maíz va a quedar nada más en el centro, donde promovemos estas actividades”, lamentó.

Xla’-Kaj tiene la misión y el compromiso de fomentar las actividades tradicionales y culturales, y una de ellas es la milpa maya. ¿Por qué es tan importante el maíz para las comunidades? José Alberto responde que el origen del hombre está en el maíz.

“Antes del baktun 13 hicieron al hombre de maíz, buscaban quien vaya a vivir en esta tierra que hicieron los dioses del limbo e hicieron de diferentes materiales que no funcionaron hasta que agarraron la mazorca, si ven el maíz tiene como un puntito blanco cerca de donde se pegan, entonces acá lo conocemos como con ‘el corazón del maíz’, y toma vida y es capaz de reverenciar a sus dioses porque tiene un corazón y a partir de ahí entonces nos llamamos ‘los hijos del maíz’”, explicó. 

“Todo individuo que vive en una comunidad como en la que estamos come maíz, come elote, come de todo; lo nuestro es el maíz, no sólo porque sabemos que venimos de ahí, sino por naturaleza. Nosotros crecimos con el maíz, entonces si crecimos con el maíz es porque hay algo que nos mantiene unidos y mantener las comunidades para nosotros es un tesoro que hay que guardar”, dijo.

Resalta que en la actualidad no se puede sobrevivir de la siembra del maíz, pues lo que se produce sólo da para el autoconsumo, a diferencia de antes.

El arte de hacer milpa

Poot Chablé destaca que muchas generaciones crecieron sembrando maíz, por lo que conocen todo el proceso basado en la roza, tumba y quema, así es como se empieza a hacer una milpa maya. Detalla que para la siembra y cosecha el campesino elige la parte de la selva más alta porque es tierra fértil y  empieza con una ceremonia para pedir a los dioses espacio para trabajar y permiso. Después de la ceremonia entra y mide la dimensión de lo que sembrará.

“Depende del espacio que quiera; las milpas se miden por mecate; un mecate tiene 20 metros cuadrados y una hectárea tiene 25 mecates. Una vez medida la superficie que se planea trabajar se procede a socolear (eliminar) primero los árboles y las plantas que no están muy gruesos y ya una vez que se tiran todas esas plantas, viene la tumba”, explicó.

Eso ocurrirá en los meses de enero, febrero, marzo, y en abril, cuando está en su plenitud el sol, es cuando se quema, es decir, incendian esa superficie de milpa. 

Un mes después de la quema, en mayo, se esperan las primeras lluvias (normalmente ocurren el día 3) para hacer la siembra. Si no llueve en esa fecha no pueden sembrar porque el sol está fuerte aún, por tanto los campesinos esperan al 10 de mayo.  

“Pero si en mayo no llovió sabemos que en junio tiene que llover de ley, entonces sembramos así, aunque la tierra esté seca. Algunos agarran cualquier día de finales de mayo para sembrar y esperar el agua una semana o 15 días y la gente aguarda al 13 de junio para que caiga un aguacerazo que le llaman, que es donde oficialmente entra la temporada de lluvia”, comentó.

“Esperamos a septiembre; si no cayó el agua como debe y entra octubre sabemos que la cosecha 'ya fue', y por más que llueva en esas fechas el periodo del maíz ya está perdido porque es temporal”, relató.  

 

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Edición: Ana Ordaz