Foto: Juan Manuel Valdivia

Las costas del Caribe Mexicano son la cuna de millones de tortugas marinas que, año con año, nacen en las costas de Quintana Roo, entidad elegida por la especie para desovar. La más común es la tortuga caguama (Caretta caretta), la cual es además símbolo representativo del estado al encontrarse presente en sinnúmero de marcas, productos y souvenirs.

En Quintana Roo se reconocen tres poblaciones de tortuga caguama, que según los monitoreos, llegan a anidar desde las costas de Brasil, Colombia, Honduras, otros puntos de Sudamérica y principalmente de Florida, en donde se ubican sus sitios de alimentación.

El asistente de investigación del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Luis Roberto Herrera Pavón, precisa algunas características de esta especie icónica de Quintana Roo: la tortuga caguama, cuyo sitio de anidación está sobre el Océano Atlántico.

Alimentación y tamaño

De acuerdo con el investigador, la especie puede ser localizada en dos puntos principales de la entidad: Bahía Príncipe y Xcacel, zonas que son considerados santuarios para desove; la única zona de alimentación de las tortugas caguama en edad juvenil que se ha encontrado en Quintana Roo es en Punta Allen, en la Bahía de la Ascensión, al parecer porque se hallan campos langosteros y se produce camarón.  

 

Foto: Twitter Semarnat

 

En monitoreos satelitales han encontrado especies que se trasladan desde Punta Allen hacia Progreso, Yucatán, en donde solamente llegan a alimentarse. La Caretta caretta come langosta, cangrejo, caracol y demás crustáceos.

La característica física principal de esta tortuga es el tamaño de su cabeza, que tiene grandes mandíbulas y un pico; además de que su carcaza puede llegar a tener forma de corazón y un tono marrón rojizo.

Cambio de ecosistemas

Esta especie habita tres ecosistemas que dependen según la etapa de su vida. La Caretta caretta nace en tierra, luego permanece en zonas cercanas a la playa de anidación y más tarde, en etapa neonata, se transporta con las corrientes a aguas profundas en donde puede permanecer hasta 12 años, para luego continuar madurando en zonas de costa hasta su edad adulta.

La tortuga caguama puede llegar a pesar entre 100 y 120 kilogramos, su caparazón puede medir hasta 90 centímetros y entre un metro y 1.20 metros todo el cuerpo.

Herrera Pavón señala que hasta que alcanzan un tamaño de unos 80 centímetros es que se diferencian entre machos y hembras por la posición de su cola para poder montar en el periodo de madurez sexual, que puede ser hasta los 30 años de edad. “Es la única diferencia visible, la otra se hace mediante estudios sanguíneos”, dice.

 

Foto: Juan S. Rivera

 

La tortuga hembra -que regresa a su playa de anidación- pone en promedio hasta 110 huevos por vez y puede desovar hasta siete veces cada temporada. El periodo reproductivo de esta especie es entre los meses de mayo a agosto.

“Lo que hemos registrado en 30 años de observación es que desovan dos o tres nidos cada temporada. En la temporada de anidación hemos detectado que la hembra que sube a su playa, regresa entre 12 o 15 días a poner huevos y puede poner hasta siete veces, pero en promedio pone tres veces, lo que hace un promedio de 300 huevos”, asegura.

El especialista destaca que de manera natural, 90 por ciento de las crías puede nacer y llegar al mar, aunque en condiciones de erosión se pierde hasta 70 por ciento de la anidación. Los huevos se incuban entre 45 y 95 días y las crías nacen regularmente por la noche, para dirigirse de inmediato al mar.

 

Foto: Juan S. Rivera

 

La tortuga caguama nada con la corriente y adquiere velocidad y por eso alcanza un tamaño grande. Además, es la que más vive de todas las especies de tortuga: unos 100 años.

Roberto Herrera, quien trabaja desde hace 35 años en la observación de tortugas marinas, asegura que en todos esos años sólo ha visto tres veces tortugas juveniles, porque recalan.  

Sus principales depredadores son el tiburón, aunque en edad neonata son devoradas por prácticamente todas las especies, desde aves hasta mapaches.  

Se ha observado a muchas de ellas llegar a costa con la cola o el caparazón mordido por los tiburones, pero también se ha registrado mortalidad de tortugas por ataque de jaguares.  

“El jaguar llega con su cría, porque coincide con temporada de cría, y parece que los enseña a cazar porque sólo les quitan la cabeza y dejan todo el cuerpo; el jaguar es el único que la ataca, pero es parte de la cadena alimenticia, solamente cuando la depredación es muy alta protegemos la zona con otras cosas”, explicó.

A partir de los campamentos tortugueros se protege la anidación de las tortugas para garantizar los nacimientos. Para 2020 el Comité Estatal de Protección, Conservación y Manejo de la Tortuga Marina contabilizó cuatro mil 325 anidaciones de Caretta caretta en el estado de las más de 55 mil de todas las especies.  

En la zona de Bahía Príncipe el comité necesariamente determina mover los nidos a corrales, puesto que tiene una alta capacidad de carga, lo que significa que se transita sobre ellas.  

Edición: Ana Ordaz