La Jornada Maya

Lilia Balam
Foto: Archivo La Jornada Maya
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Miércoles 12 de junio, 2019

Sustituir los productos de unicel se ha vuelto la principal preocupación de los restauranteros locales, ante la aprobación de la reforma con la que se prohíbe el uso de insumos hechos con ese material, así como el empleo de plásticos no biodegradables y popotes. Sin embargo, las empresas ya están tomando medidas al respecto, reveló Alejandra Pacheco Montero, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en Yucatán.

La compra de artículos biodegradables implica que los empresarios inviertan entre 30 y 40 por ciento más; es decir, si consumen alrededor de 100 mil pesos mensuales en desechables, tendrían que destinar 130 mil pesos por insumos que no contengan ese material, explicó la lideresa empresarial.

Por ello, agregó, la iniciativa privada trabajó con los legisladores locales; en específico con el presidente de la Comisión de Medio Ambiente, Harry Rodríguez Botello Fierro, para que los establecimientos tuvieran 24 meses para cumplir con las modificaciones realizadas a la Ley de Manejo Integral de Residuos Sólidos.

“Eso nos deja un poco más tranquilos, estamos conscientes de que es una medida que hay que tomar. No podemos tapar el sol con un dedo, es una tendencia, pero tenemos que buscar los medios y eso lleva tiempo. Creemos que dos años es un plazo razonable, ya la oferta de productos biodegradables será mayor en el estado y eso implicaría que los costos que hoy nos preocupan, sean más razonables”, apuntó.

Por otro lado, los empresarios ya tienen tiempo de explorar otras alternativas al unicel. Como ejemplo, mencionó los productos hechos con bagazo de caña, que son amigables con el medio ambiente. También hay insumos degradables a tres o cinco años, comentó, pero esos “siguen siendo una preocupación”, ya que “terminan siendo basura”.

Al respecto, Pacheco Montero señaló que es necesario que se implementen campañas de educación ambiental para cambiar el estilo de vida de la población, tal y como se realizaron para desincentivar el uso de popotes de plástico.

“Pueden implicar el uso de ‘tuppers’. Mi mamá empezó su negocio hace 30 años y no había unicel, pero la gente se las ingeniaba. Tal vez es necesario regresar a ello. Hoy la vida ha cambiado, las mamás trabajan y todo es diferente, pero se pueden encontrar alternativas que vayan de la mano de la sociedad. Que no sea responsabilidad sólo del sector empresarial, también de la sociedad civil”, sostuvo.


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