Brigadas de salud mental van a comunidades de Yucatán para prevenir suicidios

De 13 mil 500 estudiantes, 7.8 por ciento tiene pensamientos que ponen en riesgo su vida: siquiatra
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán

De 13 mil 500 estudiantes entre 18 y 25 años, 7.8 por ciento presentó riesgo suicida, asegura el siquiatra Arsenio Rosado, director del Instituto de Salud Mental en Yucatán. 

En un estudio realizado antes de la pandemia en jóvenes de Yucatán, detectaron a un importante número que mantenía pensamientos que ponían en riesgo su vida.

“La pandemia nos agarró, pero hicimos un tamizaje con estudiantes y a quienes presentaron riesgo suicida los canalizamos por una aplicación, y quienes no tenían se volvieron a tamizar”, declaró Rosado durante la ponencia Salud mental: estereotipos y estigmatización, coordinada por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey) en el marco del mes de la salud mental. 

El especialista subrayó que el suicidio “es la punta del iceberg”, ya que el 90 por ciento de los casos está relacionado con un trastorno mental, además de intentos suicidas previos y con violencia. 

“Lo que debemos hacer es que la comunidad se organice; nosotros damos toda la asesoría al ayuntamiento para que deriven los casos que tengan depresión y ansiedad”.

Por ello, Tekax, Progreso, Mérida y Valladolid son algunas entidades en las que realizan las Brigadas de Salud Mental para detectar a tiempo dicha problemática.

Las brigadas están compuestas por un sicólogo y dos voluntarios, quienes asisten a las comisarías para detectar casos de depresión y ansiedad. 

“Estamos capacitando al personal de los Centros de Salud para que ellos pregunten necesariamente a cualquier persona que los consulte”.

Como parte de las acciones y recomendaciones a las personas que tienen ideaciones suicidas, está contar con una Tarjeta Corta-Fuegos; es decir, un documento que contenga información de a quién llamar cuando los pensamientos suicidas sean más fuertes y frecuentes. 

 

Posvención 

Como director del Instituto de Salud Mental de Yucatán, el especialista dijo que posterior al lamentable hecho de algún suicidio, un equipo de trabajo asiste a la comunidad en dónde se registró la muerte para hablar con los familiares y ofrecerles ayuda sicológica: es un programa de posvención.

“A veces la gente desconoce que existe esta forma de ayuda y es importante, porque cuando ocurre un suicidio hay un porcentaje alto de que algún familiar también lo haga”.

En ocasiones, el estigma alrededor del suicidio impide que se lleve a cabo el trabajo de posvención, pues prefieren cambiarse de casa para evitar el tema con la comunidad o niegan lo ocurrido, señaló. 

Las personas que han intentado suicidarse y que la Secretaría de Seguridad Pública evitó, también han recibido seguimiento sicológico. 

Arsenio Rosado recalcó que a través de los videos que se comparten en redes sociales, el momento en el que se trunca el suicidio, pueden leerse comentarios como “está loca” fortaleciendo el estigma alrededor de las enfermedades mentales. 

“Nosotros dimos seguimiento en el caso registrado en un video; sí se le dio atención en el Hospital Psiquiátrico y en el caso de Altabrisa, la familia prefirió atención particular”.

 

Carencia nacional en atención mental 

A nivel nacional existe una carencia de personal para atender de manera profesional las enfermedades mentales, lo que dificulta el acceso a un diagnóstico puntual.

“Aproximadamente la mitad de los mexicanos está en el IMSS, que a nivel nacional sólo tiene 100 sicólogos; obviamente, faltan recursos humanos”.

La meta ahora, como parte del cambio de paradigma, es que la atención mental tiene que darse desde el primer nivel; es decir, desde la primera consulta que realice el paciente en un centro de salud. 

Es un reto, hay 5 mil siquiatras para todo el país y 500 paidosiquiatras para 12 millones de niños; “ni que formemos profesionales al doble nos va a alcanzar”, señaló.

 

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Edición: Estefanía Cardeña