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Edgar Fernando Cruz
08/01/2026 | Mérida, Yucatán
Jorge Buenfil es un trovador yucateco de cepa, fraguado en la inspiración y en influencias de Joan Manuel Serrat, Alfredo Zitarrosa, Óscar Chávez y el gran Pastor Cervera. Jorge Buenfil y su ensamble se presentarán en el Mérida Fest este viernes 9 de enero en el Parque de la Colonia Alemán (a las 20 horas) y el viernes 16 de enero en Paseo 60. Aquí una conversación que va por la espeleología de un trovador.
Edgar Fernando Cruz (EFC): ¿Cómo te haces trovador? ¿Se nace trovador o se hace? ¿Qué es, en esencia, ser un trovador?
Jorge Buenfil (JB): Influye muchísimo nacer en un lugar donde la trova es parte de la cotidianidad, de la fiesta, de la bohemia, de la reunión familiar. Yo nací en el 52. Soy originario de Tekax, Yucatán, y mi madre, cuando cocinaba, cantaba trova; cantaba Quisiera ser golondrina entre muchas otras que yo siempre escuché de niño. Tenía un tío que era trovador, Don Eduardo Ávila Vázquez, que cantaba con una danzonera que se llamaba la Orquesta Novelty.
Desde muy chiquito me llevaba a los bailes de Tekax; me había enseñado a tocar el güiro. Tenía ocho años y me subía a tocar el güiro en los danzones. Por supuesto que cuando la noche avanzaba, llegaba un momento que me daba sueño y me acostaban atrás del timbalero, imagínate. ¡Y ahí dormía! Entonces ese "pum-pum" del timbal se me quedó en el corazón y he amado el danzón por siempre.
Cuando creces así, te marca un gusto, pero después, para tomarlo ya en serio, tienes que empaparte de los grandes: Pepe Domínguez, Guty Cárdenas, Pastor Cervera, Ermilo Padrón, Ricardo Palmerín... hay que meterse a bañar en esas aguas, empaparse de todo lo que esta gente nos dejó como un legado. La otra parte es formarte un estilo propio, sin imitar a nadie; aprender a hacer una trova de tu tiempo.
EFC: ¿A qué edad saliste de Tekax?
JB: Salgo de mi pueblo a los 16 en busca de quién sabe qué... pero buscaba algo. Me propuse irme bastante lejos, quería experimentar. No sabe uno de repente a qué se va, pero iba en busca de algo maravilloso. Al llegar a México jugué fútbol profesional en el Atlante, hice teatro, fui bodeguero, diseñador. Hice un montón de cosas hasta que un día me topé otra vez con la guitarra, que ya la tuve de chamaco por mi tío el trovador, y vi que "de aquí soy" y ahí me quedé.
EFC: En el alma de un trovador hay un juglar. Eres locutor, compositor, guitarrista, arreglista, cantante... ¿quiénes han sido tus grandes influencias?
JB: Me marcó muchísimo el trabajo de Joan Manuel Serrat. Lo oí desde que vivía en Tekax con Caminante no hay camino. Me llamaba la atención, sentía que había algo mucho más allá de lo que se oía en mi pueblo. "¿Qué cosa más extraña es este señor?", decía yo. Ya en México lo escuché con atención y fue alguien que verdaderamente me marcó. Después Óscar Chávez, con su Herencia Lírica Mexicana, me encantó. Finalmente, cuando conozco a Pastor Cervera... él es fundamental en mi formación por los elementos de la raíz de la trova yucateca. Y sin duda el trabajo profesional con Óscar y con Alfredo Zitarrosa. Pero la cereza en el pastel me la puso el maestro Pastor Cervera, por su nivel de exigencia para hacer el trabajo bien.
EFC: Tres influencias, tres latitudes que resumen nuestra hispanidad e identidad. ¿Cómo te marcaron estos gigantes?
JB: De Alfredo Zitarrosa me encantó su trabajo guitarrístico. Me enamoró su formato de manejar cuatro guitarras con voces diferentes; hacer una orquesta de cuerdas. Alguna vez, de las primeras veces que me acerqué a Alfredo, le puse un disco de un trovador yucateco que curiosamente también era tekaxeño: El Bistilla. Él manejaba voces con las guitarras, algo poco común aquí: dos guitarras haciendo voces, una de acompañamiento y un tololoche. Sonaba parecido a lo de Zitarrosa. Adopté ese formato para hacer un estilo propio. De Óscar Chávez tomé su lirismo y su forma honesta de defender la música mexicana. Mi posición siempre ha sido esa: que las cosas se hagan con honestidad.
EFC: Y de Pastor Cervera, que me parece no el último, sino EL GRAN trovador...
JB: Sin duda. Los tres —Zitarrosa, Óscar y Pastor— coinciden en algo que me marcó: la honestidad y la rectitud para defender su canto y a su pueblo.
EFC: Te presentas en el Mérida Fest con algo que resume toda esta historia...
JB: Sí, se llama "MeriDanSoñando". Yo he sido amante del danzón por lo que te conté de mi infancia. Propusimos hacer danzones con guitarra, puros danzones, y convertí varias piezas yucatecas a ese ritmo, con su estructura original. Tocaremos joyas como Nereidas y El Rigoletito, pero también adaptaciones de piezas como Ella y La fuente de Pastor Cervera.
EFC: Es un reto y una innovación arriesgada pero vanguardista...
JB: Tengo cinco extraordinarios músicos: Enrique Cámara, Sofía Pech y Ricardo Cardona en las guitarras principales; Óscar Cano en el Yucabajo y Fabián Cano en la guitarra y punteos. En la percusión está un "cubateco", Ignacio Vicente Nachito. Como ingeniero de sonido Lázaro González.
EFC: ¿Cuántos años de trovador profesional, Jorge?
JB: Yo creo que ya tengo cerca de 50 años.
EFC: Vamos a disfrutarte en escena.
JB: Venga, mi querido Edgar. Saludos a todos los lectores de La Jornada Maya.
Edición: Estefanía Cardeña