En el municipio de Hopelchén, Campeche, una zona arqueológica maya da la bienvenida a sus visitantes con un mascarón que asemeja a una boca monstruosa, característica que se repite en algunos edificios.
Es Hochob, un asentamiento maya considerado entre los más importantes en la región de Los Chenes alrededor del año 300.

Su nombre significa “Mazorcas de maíz” y destaca porque en los cuartos de las edificaciones los antiguos habitantes resguardaban los granos.
El Palacio Principal posee un mascarón de enormes fauces abiertas y colmillos en los extremos conocido como Monstruo de la Tierra por ser equiparable a un lagarto.

De acuerdo con información del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), los primeros pobladores de Hochob llegaron alrededor del año 300, pero su máximo esplendor fue entre los años 850 y 1000.
El sitio surge en una colina donde poco a poco se fueron construyendo estructuras públicas y religiosas así como espacios para el almacenamiento y distribución del agua de lluvia.

Los mascarones frontales son dedicados al dios Itzamná y a Chaac, de acuerdo con los rasgos hallados por arqueólogos.
Hochob es un sitio descubierto por el explorador austriaco Teoberto Maler en 1887 y se considera que fue una ciudad de medianas dimensiones cuyos habitantes dependían de otros asentamientos de mayor jerarquía.

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