Relleno del ecosistema manglar, ataque a la protección contra huracanes: Cinvestav

Su eliminación representa un impacto negativo ecológico, económico y social
Foto: Enrique Osorno

Especial: Día Internacional del Manglar

Los estragos que dejó la tormenta tropical Cristóbal en Yucatán son el ejemplo más sólido de las consecuencias de la muerte, depredación y relleno del ecosistema manglar, la barrera natural contra los fenómenos hidrometeorológicos, advirtió Jorge Herrera, investigador del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav). 

Y es que los manglares además de ser un refugio de especies diversas, también actúan como una esponja que absorbe la saturación de agua en las zonas que protegen, lo que disminuiría las inundaciones, pero su disminución dificulta que el ecosistema cumpla su misión en el planeta. 

El relleno de manglares es una actividad común en la península de Yucatán, que cuando ocurre de manera ilícita generalmente se realiza para colocar casas o vialidades. 

En el marco del Día Internacional de Conservación del Ecosistema de Manglares, que se conmemora cada 26 de julio, Jorge Herrera alerta sobre el impacto negativo que se presenta al interrumpir el flujo natural de estos. 

“Si tú rellenas un manglar, haces el cambio de uso de suelo y ya no es un humedal, lo que significa que ya no va a actuar como esa barrera contra huracanes y ya no será más un filtro biológico que limpia el agua de todos los cuerpos con los que se conecta”, señaló Herrera. 

El ecosistema manglar, explica el investigador, es la interacción de planta, suelo y agua, un trío que trabaja en conjunto para que los ríos, lagunas, ciénegas, cenotes y mares fluyan de manera armoniosa en el planeta.

La muerte de este ecosistema interrumpe el flujo del agua y la función del manglar como un sistema natural de control de inundaciones en zonas costeras, como refugio de flora y fauna silvestre y como un filtro que capta grandes cantidades de carbono. 

Esto, además de perjudicar al medio ambiente, es un delito que puede ser sancionado con hasta 10 años de prisión, de acuerdo con el Código Penal Federal. 

Y es aún más grave: las personas que habitan manglares rellenados viven en condiciones insalubres y son más propensos a adquirir infecciones de todo tipo. 

“Yo entiendo que la gente necesite un lugar para vivir, pero los manglares rellenados son el peor lugar para vivir porque se ha documentado la presencia de infecciones gastrointestinales, de dermatitis, incluso padecimientos en ojos y oídos. Debemos tomar en cuenta la sabiduría de los mayas, ellos nunca vivieron en los puertos”, destacó el especialista. 


¿Qué dice la ley?

El deterioro del ecosistema manglar representa contaminación, declinación de la pesca y erosión del litoral, por lo que el costo es ecológico, económico y social y compete a las autoridades federales garantizar su conservación. 

El Código Penal Federal señala en su artículo 418 que se impondrá pena de seis meses a nueve años de prisión a quien ilícitamente desmonte o destruya la vegetación natural; corte, arranque, derribe o tale algún o algunos árboles, o cambie el uso del suelo forestal y la sanción puede incrementar hasta tres años más si se realiza en un área natural protegida. 

El artículo 420 Bis advierte de una sanción de dos a 10 años de prisión a quien dañe, deseque o rellene humedales, manglares, lagunas, esteros o pantanos. 

Jorge Herrera destaca que no debe minimizarse el hecho de que el ecosistema manglar es uno de los más importantes para la mitigación y adaptación al cambio climático. 

“Sus alcances no los tienen los otros ecosistemas. Por lo tanto, el manglar es el humedal con mayores servicios ambientales para el hombre”, subrayó.

 

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-U kuxtalil chuk te’ob: ichil u ka’a líik’sa’al yéetel u ch’éejsa’al
 

Edición: Estefanía Cardeña