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Alia Lira Hartmann
18/02/2026 | Berlín, Alemania
En el estreno de Moscas, el reciente trabajo del realizador mexicano Fernando Eimbcke las lágrimas rodaban sin aparente control entre muchos de los asistentes, se observaban los movimientos de afanada búsqueda de un pañuelo desechable en la obscuridad de la sala del Berlinale Palast.
El mexicano sigue dejando una huella importante en los grandes festivales internacionales, y en esta edición 76 del Festival Internacional de Cine de Berlín, la Berlinale, vuelve a ser parte destacada de la programación. Eimbcke (Ciudad de México, 1970) es uno de los cineastas mexicanos más destacados de las últimas dos décadas, dueño de un estilo único por la sensibilidad y el genuino carácter para llevar a la pantalla aspectos de la vida cotidiana en apariencia irrelevantes imprimiendo una mirada íntima sobre sus personajes y sobre la narrativa de las situaciones que se desarrollan en la cinta con una profundidad emocional que desborda lo superficial.
Con su nuevo largometraje Moscas (título internacional Flies), Eimbcke compite en la Selección Oficial por el Oso de Oro, el máximo galardón del certamen que se celebra del 12 al 22 de febrero de 2026 en Alemania. La película, protagonizada por Teresita Sánchez junto al menor Bastian Escobar y el actor de teatro Hugo Ramírez, se encuentra entre las 22 cintas seleccionadas para competir en la sección principal del festival, lo que representa un reconocimiento significativo en la carrera de uno de los cineastas mexicanos más respetados de su generación. El guión fue escrito por el propio Eimbcke junto con Vanessa Garnica. Los productores son Eréndira Núñez Larios y Michel Franco.
Drama familiar, pérdida, visión infantil
Moscas narra la historia de Olga, ( Teresita Sánchez) una mujer que vive una vida solitaria en Ciudad de México hasta que acepta a un inquilino y sin planearlo, termina cuidando a su pequeño hijo, lo que alterará su ordenada rutina y la llevará a explorar vínculos humanos inesperados.
Rodada en blanco y negro, Moscas se une a una buena cantidad de producciones que este año se presentan en el festival y que de alguna manera se diseccionan dinámicas familiares enfocadas algunas en la pérdida de uno de sus miembros y la incorporación de uno nuevo.
La cinta sigue paso a paso a un niño de nueve años, Cristian (Bastian Escobar) mientras deambula por la ciudad durante todo el día, a la espera de que su madre sea dada de alta del hospital. Su padre (Hugo Ramírez) lo ha dejado en el cuarto que ha rentado en las inmediaciones del hospital mientras se ausenta para trabajar y poder solventar los costosos medicamentos.
El menor no puede visitarla y ninguno de los adultos le dice cómo se encuentra. El día entero se distrae con videojuegos, con intercambios y con estampas del espacio. Una y otra vez entabla nuevas conexiones con desconocidos que encuentra por casualidad y que lo acompañan un tramo de su camino, aunque sea solo por unos segundos. Aquí es donde Olga empieza a romper la aparente dureza emocional que la caracteriza y falsificando un documento como hermana de la madre, logra llevar al pequeño a visitar a su madre que se encuentra en una unidad de cuidados intensivos. Cuando la madre fallece, Olga acompaña a padre e hijo en su casa, compartiendo duelo con ellos.
La opinión de reconocidos críticos de cine
El experimentado crítico de cine y dramaturgo brasileño Rodrigo Fonseca, quien viajó desde Río de Janeiro a Berlín, comenta para La Jornada: “Moscas tiene el guión más creativo de toda la competencia de la Berlinale de este año porque es un guión muy libre donde las estructuras narrativas se van cambiando escena a escena, empieza sobre la intromisión de personas en un espacio privado y se convierte en una aventura lúdica de amor, una mujer que empieza a recuperar su maternidad, su instinto de amor materno y familiar con un niño que no le pertenece eso es contado en una estructura narrativa sin pretensiones, muy directa, como si fuera un cuento literario”.
Alexandra Schüller, periodista de radio y crítica de Frankfurt quien desde 1995 cubre la Berlinale, dice: "Moscas me atrapó en su ritmo, la energía del niño que es lo que da ese ritmo como lo dijo él mismo en la conferencia de prensa y la referencia a la relación padre-hijo que también mencionó salta a la vista sobre Vittorio de Sica con una ciudad como contexto (Ladrón de Bicicletas,1948), los temas de vida que toca, la muerte por ejemplo con un estilo muy sensible y sutil, uno de los mejores filmes en competencia y que con seguridad tendrá reconocimiento o algún premio”.
El desarrollo de Eimbcke a lo largo de 20 años
Su ópera prima en 2004, Temporada de patos, es considerada una revelación en el cine mexicano. Se presentó en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes y recibió numerosos premios, incluyendo 11 Premios Ariel de la Academia Mexicana de Cine, entre ellos Mejor Película y Mejor Director.
Tras su exitoso debut, Eimbcke continuó explorando la vida cotidiana con Lake Tahoe (2008), un filme sobre un joven que lidia con la muerte del padre mientras intenta reparar un coche familiar. La película fue bien recibida internacionalmente, ganando el Premio FIPRESCI y el Premio Alfred Bauer en la Berlinale de 2008, reafirmando el prestigio del director en el circuito de festivales.
En 2013 estrenó Club Sandwich, una comedia sobre la relación entre una madre y su hijo adolescente durante unas vacaciones. Este filme le valió el premio Concha de Plata al Mejor Director en el Festival de San Sebastián. Más allá de sus primeros éxitos, Eimbcke ha continuado.
En 2025 estrenó Olmo, una película ambientada en Nuevo México que mezcla coming-of-age con temas familiares y sociales, y se presentó en importantes festivales como la Berlinale y Toronto. 2026 marca un momento importante en su carrera al ser seleccionado en la gesta para obtener el prestigioso Oso de Oro de la Berlinale.
En conferencia de prensa, a la pregunta de La Jornada sobre su desarrollo desde Temporada de Patos hasta Moscas, Eimbcke respondió: “He tendido siempre mucha suerte, desde Temporada de Patos he tenido un gran equipo, creen en lo que quiero contar, creo que la respuesta correcta es tiempo, estuve viviendo en Berlín por seis años, pasé mucho tiempo escribiendo, era algo que necesitaba. Michel Franco es productor de Moscas, él realiza por lo menos una película por año y una vez le dije, “quiero ser como tú”, pues es el set en mejor espacio para ejercitarse; también es importante tomarse un tiempo, rodar películas es un trabajo en el que haces todo hacia afuera, uno necesita momentos para trabajar hacia adentro.
Las moscas, metáfora de los intrusos y Bastian como futuro actor profesional
Al principio de la cinta se observan lo que da nombre a la película, moscas que rondan el espacio de Olga, el zumbido la persigue y ella tal cual, matamoscas, chancla o lo que encuentre a mano para acabar con el molesto sonido.
La escena final fue considerada poética por algunos compañeros críticos de cine; una vez que se observa a padre e hijo marcharse, Olga frente a una mosca que se ha posicionado en uno de sus muebles, esta vez no se apunta para dar fin a la vida del insecto, solo emite un leve soplido para que cambie de lugar.
El pequeño Bastian conquistó a la audiencia en la sala de prensa, ataviado elegantemente con una bellísima guayabera, su orgullosa madre sentada entre los invitados, no dejaba de filmar el desarrollo de la conferencia de prensa.
Cuando se le preguntó si le había gustado actuar, en su espontaneidad infantil respondió: “me gustó mucho actuar, bueno, me gustó demasiado”.
Edición: Fernando Sierra