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La Jornada Maya
22/03/2026 | Mérida, Yucatán
A pesar de que en sus ensayos compilados en Nebina afuera, la escritora Iveth Luna Flores comparte pasajes muy íntimos de su vida, advierte que esto no debería dar derecho a las y los lectores de ser invasivos y pidió respeto para quienes escriben de lo personal.
En entrevista con La Jornada Maya, la poeta mexicana admite que su obra que presentó en la Filey 2026 la ha colocado en un lugar de vulnerabilidad que hoy sigue procesando.
La autora advierte sobre una lectura que confunde lo literario con lo personal.
“La gente cree que porque tú pones una parte de tu intimidad ahí ya puede preguntarte cualquier cosa”, señaló. Frente a ello, reivindica el derecho a decidir qué se comparte y qué no. “Es una decisión de qué pones ahí, cuánto pones ahí y cómo lo dices”, subrayó, al tiempo que pidió mayor respeto hacia la intimidad de quienes escriben desde lo personal.
Lejos de cerrar el diálogo con sus lectores, esta postura busca complejizarlo. Iveth reconoce que su escritura ha generado identificación en quienes la leen, quienes se acercan para decirle “a mí también me pasó eso”. Ese eco colectivo le confirma que la experiencia individual puede volverse compartida, aunque sin borrar los límites necesarios.
Esta obra marca de cierta forma una pausa en su trabajo sobre poesía, ya que prioriza el ensayo para explorar la memoria personal, la familia y la construcción de la identidad desde la experiencia íntima.
Iveth destacó que durante años ha transitado en distintos géneros, pero fue en la poesía donde encontró mayor comodidad. Con este nuevo libro decidió abrir el espectro y asumir el riesgo de reunir textos escritos en distintos momentos de su vida.
Esa diversidad temporal se percibe en el propio libro. “Hay unos ensayos que escribí hace como seis años”, contó, y otros más recientes que dialogan con una versión distinta de sí misma. El resultado es un recorrido donde se nota “una asimilación emocional de los procesos”, especialmente en temas como la relación con su madre, su padre y la ciudad.
Pero si algo define a “Neblina afuera” es la profundidad con la que la autora se expone. La escritura se convierte en un ejercicio de autoconocimiento y también en una apuesta estética y política.
“Para mí la literatura ha sido un camino de autoconocimiento para entender a mi familia, para entender a la gente de mi ciudad”, afirmó.
En términos formales, la autora se asume como una escritora que no se fija en un solo género. Actualmente trabaja en una novela y en un libro de cuentos, mientras continúa explorando las posibilidades del ensayo. “Cada género te da una libertad distinta”, explicó, al destacar que su escritura suele mezclar registros.
Sobre el oficio, es clara. Vivir exclusivamente de la escritura sigue siendo una tarea compleja. “No se puede vivir de la escritura”, afirmó, al describir un ecosistema sostenido por talleres, colaboraciones y trabajos paralelos. Aun así, el libro le ha abierto nuevas puertas y lectores que no provenían de su poesía.
Edición: Fernando Sierra