Yucatán > Cultura
La Jornada Maya
23/03/2026 | Mérida, Yucatán
Sin abandonar por completo la poesía, género predominante en su obra, Elisa Díaz Castelo se animó a navegar por la novela debutando con Malacría, una obra que explora los vínculos familiares, la memoria y aquello que se transmite incluso sin palabras.
Desde el stand de La Jornada Maya en la Filey 2026, Díaz Castelo confesó que dar el salto a la novela implicó un desafío mayor.
“La novela es una forma muy abarcativa, muy ambiciosa y que pide mucha cohesión”, explicó, al reconocer que sostener una historia larga fue uno de los principales retos. Sin embargo, desde el inicio supo que esta historia necesitaba ese formato, aunque sin renunciar a su raíz poética. “A pesar de que es una novela, tiene mucho de poesía”, afirmó.
La historia sigue a Ele, una joven cuya madre desaparece, detonando una búsqueda que la llevará a desenterrar secretos familiares junto a otros personajes entrañables. A través de tres generaciones de mujeres, la autora construye un relato sobre el linaje femenino, un tema que le interesa especialmente por su tendencia a diluirse en la memoria colectiva.
Foto: Gerardo Jaso
“Las historias de nuestras abuelas se van difuminando hasta desaparecer”, señaló, subrayando su intención de recuperarlas y reimaginarlas.
Uno de los elementos más singulares de la novela es la inclusión de perros como personajes relevantes, así como fragmentos narrativos que rompen la linealidad. Estos recursos responden a una búsqueda formal que dialoga con distintos géneros.
“Los géneros literarios no son entidades fijas”, sostuvo, defendiendo la libertad de mezclar registros y tonos. Incluso, algunos pasajes funcionan como “poemas de contrabando”, una forma de mantener viva su voz poética dentro de la narración.
La maternidad atraviesa la obra tanto en lo temático como en lo personal. Aunque escribió la novela antes de embarazarse, la autora la revisó durante ese proceso, incorporando nuevas capas de sentido. La historia, dijo, reflexiona no solo sobre la decisión de tener hijos, sino sobre lo que se hereda más allá de lo biológico.
Esa es, quizás, la idea central de Malacría.
“Me gustaría que pensaran sobre la herencia no solo a nivel genético, sino también lo que heredamos de la vida de nuestros ancestros”, explicó. Para Díaz Castelo, la identidad se construye también a partir de silencios, experiencias ajenas y memorias no dichas que terminan habitándonos.
Foto: Gerardo Jaso
Lejos de encasillarse, la autora apuesta por una escritura libre que cruza fronteras genéricas. Actualmente trabaja en un nuevo libro de poesía con elementos de ensayo, mientras deja abierta la posibilidad de regresar a la novela. En su concepción, la literatura es un espacio donde todo puede dialogar, siempre que esté al servicio de la historia.
Mira aquí la entrevista completa aquí
Edición: Emilio Gómez