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La Jornada Maya
23/03/2026 | Mérida, Yucatán
Acostumbrada a narrar desde la música, Vivir Quintana decidió compartir una faceta más íntima al abrir sus diarios personales -escritos a lo largo de más de 15 años- para construir su libro Sobrevivir para la música, que, reconoce, implicó un ejercicio profundo de vulnerabilidad.
“Quería que la gente comprendiera que el mundo de la creatividad es muy diverso, muy difícil también a veces”, compartió desde el stand de La Jornada Maya en la Filey 2026.
También compartió cómo ha marcado su trayectoria el impacto de Canción sin miedo, un tema que trascendió los escenarios para convertirse en un himno feminista dentro y fuera de México, aunque lamentó la situación que da origen al tema, ya que habla de los feminicidios y la inacción del Estado.
“Es una canción que no debería de existir sin embargo sigue súper vigente”, dijo, evidenciando la contradicción entre su alcance global y la violencia que la inspira.
La pieza, estrenada en 2020 junto a Mon Laferte en el Zócalo capitalino, ha sido traducida a múltiples idiomas y lenguas originarias, además de interpretarse en lengua de señas. Su eco ha impulsado la organización de colectivas y coros en distintas partes del mundo.
“La música nos une hay un montón de mujeres cantándola alrededor del mundo”, celebró, aunque matizó: “qué emoción y qué triste que sea con este tema”.
Foto: Gerardo Jaso
Para Quintana, la música no solo acompaña las luchas sociales, sino que las impulsa.
“No hay revolución sin música, pero tampoco música sin revolución”. Desde su perspectiva, la transformación no ocurre únicamente desde la política institucional, sino desde la conciencia colectiva: “A veces creemos que la revolución es con armas y no es cierto, la revolución es con conciencia”.
Ese mismo espíritu atraviesa su libro, donde comparte procesos personales, dudas y aprendizajes. “Sí valía la pena todo lo que estabas haciendo”, se dijo a sí misma al revisitar sus diarios, reconociendo que su camino no siguió los tiempos impuestos, pero sí los necesarios.
Hoy, con una carrera consolidada, Quintana mantiene una certeza: la creación -sea en forma de canción o de palabra- es también una herramienta de resistencia. Y en esa resistencia, la música ha demostrado su poder para nombrar, unir y transformar.
Edición: Fernando Sierra