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La Jornada Maya
13/05/2026 | Mérida, Yucatán
Este sábado y domingo, la presidenta Claudia Sheinbaum estará de gira por Yucatán, según anunció en su
conferencia diaria desde Palacio Nacional. El viaje resulta llamativo porque la mandataria pernoctará en la entidad, algo que no es habitual por parte del Ejecutivo federal.
Ahora, el programa de la gira sí resultará complejo y, dado que se trata de contar con información de primera mano, su equipo de logística debió realizar un análisis a profundidad, contrastando la importancia de la presencia de la presidenta en el estado con el valor estratégico de la obra que inaugurará y en la que supervisará avances.
El protocolo indica que la Presidenta estará en el puerto de Progreso durante el sábado, donde llevará a cabo una inspección de los avances del Tren Maya de Carga. Ya en varias ocasiones se ha mencionado que este ferrocarril en particular resultará crucial para México y para el comercio internacional, pues su puesta en marcha y su unión con el Interoceánico lo convertirán en una alternativa muy fuerte al Canal de Panamá, el cual ya es un tanto obsoleto ante las dimensiones de los buques que buscan atravesarlo.
En cambio, el Tren Maya de Carga puede ofrecer la ventaja del transporte sobre rieles y conectar el Caribe y el golfo de México con el océano Pacífico. En cuanto se concrete la conexión, será como disponer de un puente entre Asia por un lado y Europa y África por otro, teniendo además la posibilidad de distribuir mercancías por todo el continente americano. La supervisión, entonces, es sobre una obra que resulta crucial para el desarrollo del sur -sureste de México porque las vías férreas son, literalmente, vías de desarrollo para la región, lo que fue una propuesta de la Cuarta Transformación y que ahora, poco a poco, ha ido tomando forma y que a Claudia Sheinbaum le corresponderá echar a andar en su totalidad.
El otro motivo de la gira no es menos relevante: la inauguración del nuevo hospital O’Horán. Aquí debe destacarse que conservar el nombre del nosocomio conlleva una gran responsabilidad para el gobierno federal, que terminará por administrarlo. No solamente se trata de una institución con más de 120 años de existencia, sino que su historia está íntimamente ligada a un servicio médico de altísima calidad.
Cuando en 1884 se decidió pasar la nomenclatura del hospital general del estado a una denominación civil (antes era religiosa, de San Juan de Dios), el Congreso de Yucatán optó por homenajear al doctor Agustín O’Horán, quien, además de distinguirse por combatir a la Intervención Francesa, era conocido por brindar consultas gratuitas a los pobres. Así, con el anuncio de que “a partir del lunes todos los servicios de salud del estado de Yucatán serán gratuitos, los que no son gratuitos todavía”, es dar continuidad al legado de un médico honorable.
Pero también debe tenerse en cuenta que la historia del O’Horán no es solamente un nombre. En el gobierno de Olegario Molina Solís (1901-1906), cuando se construyó un nuevo hospital en lo que entonces eran las afueras de Mérida, se concibió que éste tuviera los mayores adelantos disponibles. Y lo que inicialmente fue criticado, comenzando por las dimensiones que tuvo el nosocomio, tiempo después fue motivo para que, entre los años de 1920 y 1945, fuese considerado el mejor de América Latina, y esto era por sus instalaciones, los conocimientos del personal médico y la calidad de la atención.
De nuevo, el O’horán puede ser el símbolo de la importancia que para la Cuarta Transformación tiene la atención a la salud, algo por lo que ya se han recibido muchos golpes, algunos de ellos justificados. Eso será ahora responsabilidad del IMSS-Bienestar, que absorberá al nuevo hospital, que ahora será el más grande de Latinoamérica, y al que también debe corresponder, de acuerdo con su historia, un lugar entre las instituciones líderes en la prestación de servicios médicos. Es un reto, pero de lograrlo se habrá cumplido precisamente la promesa de “por el bien de todos, primero los pobres”.
Edición: Estefanía Cardeña