1, 2, 3 por Progreso

Especial: Esplendor u ocaso
Foto: Enrique Osorno

Dalila Aldana Aranda*

Hace unas semanas compartí una de las enseñanzas al visitar Japón sobre la responsabilidad social de no ensuciar el ambiente. Ahora, nos centraremos en Progreso: viajando por el tiempo, los Mayas del Clásico utilizaron para transportarse el agua, ya fuera ríos, estuarios, lagunas costeras o por mar, circunnavegando la península de Yucatán desde la laguna de Términos hasta la planicie de Sula en Honduras. Imagínate hoy en día, poder navegar por nuestra laguna costera, embarcarse en Progreso y llegar a Telchac o Río Lagartos. Algo así como navegar por el Danubio. Lástima que los humanos con sus decisiones de “desarrollo” con sólo enfoque económico y no ecológico han acabado con ellas. 

Progreso surgió por la necesidad de trasladar la aduana de Sisal a un sitio más cercano a la capital del Estado en 1856. Hoy, cuenta con cerca de 60 mil habitantes, colinda al Este con los municipios de Ixil, Chicxulub. Al sur con Mérida y al Oeste con Ucú y Hunucmá. Ocupa tan sólo 1 por ciento de la superficie del Estado, equivalente a una superficie de 430 km cuadrados. Este Puerto con su playa, su malecón, sus restaurantes y hoteles y/o casas en renta en la “temporada”, recibe varios miles de visitantes al día. Ir a Progreso para los yucatecos o nuestros visitantes es algo muy común. Es tan común llegar de Mérida a Progreso por esa carretera de ocho carriles que muy poco reflexionamos al llegar a la laguna que ésta se encuentra “cortada”. La primera carretera que la cortó fue la carretera de 1928. Años después se “cortó” nuevamente, ahora de Norte a Sur, para construir la carretera de Progreso a Chicxulub-Telchac. La cuál ha sido ampliada en tres ocasiones, lo mismo que la de Mérida a Progreso. Ese panorama tan “común” de ver cuatro cuerpos de agua “aislados” entre estas dos carreteras, hace 100 años era un sólo cuerpo de agua. Progreso era una ciudad de unas cuantas calles, porque su franja de arena/duna era angosta de un centenar de metros. Hoy donde caminamos corresponde a la laguna que ha sido rellenada y rellenada para construir más y más. 

El crecimiento de la población e incremento de la zona urbana de Progreso, su turismo, la construcción/amplificación de carreteras, la vía de ferrocarril, los ductos de PEMEX todo ello sin canales que permitiesen el intercambio de agua, ha modificado la hidrología de la laguna y cambiado drásticamente su temperatura, su salinidad, su profundidad y con ello cambios o pérdida de flora y fauna. Mucha de la infraestructura de Progreso ha sido área “robada” a la laguna a través de relleno. En varias décadas se han reportado la pérdida de extensiones de manglar en la porción Sur de la ciudad de Progreso. Por diversas razones sociales y económicas (que no serán desarrolladas en esta entrega) diversos grupos sociales han ido invadiendo la ciénega de Progreso, cada vez avanzando más y están por llegar al límite Sur, ahora con la carretera de Chicxulub-Progreso. En los últimos 25 años, hemos visto al menos en tres ocasiones, estos asentamientos humanos insalubres y sin ningún servicio han sido movidos de la ciénega. Pero en los últimos tres años esa mancha humana ya colonizó prácticamente todo ese brazo de la ciénega.  Debemos de entender que Progreso es el malecón, su zona residencial de lujo, sus colonias populares, la ciénega, su puerto de altura, su puerto pesquero, y hasta su relleno sanitario ubicado en el ejido Paraíso que recibe 160 toneladas diarias. Todo eso es Progreso. Los desechos de asentamientos irregulares en la ciénega llegarán a las casas de la primera fila, todo está interconectado por el agua de escurrimiento que drenará más temprano que tarde al mar, y en esas aguas coincidiremos todos. 

Me preocupa la basura que dejan los paseantes, la invasión de la Ciénega. Me duele ver la fauna sobreviviendo en esas charcas contaminadas, ver los flamencos-famélicos y descoloridos. Preocupante es la indiferencia de las autoridades estatales, municipales federales y de la ciudadanía de seguir contaminando el medio natural sin freno. Pensar que no nos va a afectar como boomerang, es ilusorio. Más temprano que tarde toda esa contaminación, esa “suciedad” inundará la “primera fila”, las aguas subterráneas/lagunas drenan al mar. Ahora están “desarrollando” y vendiendo lo último que queda de la costa yucateca para condominios de lujo. Por el bien de todos, Progreso es desde la primera fila hasta bien atrás de la ciénega, un ojito y acciones de saneamiento ambiental a todos nos favorecerá y nos dará bienestar con bioseguridad.

 

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-U kaláanta’al k’áak’náabo’ob yaan te’e baantaa’

 

*Dalila Aldana Aranda, investigadora CINVESTAV IPN, Mérida, Premio Nacional al Mérito Ecológico

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Edición: Laura Espejo