Foto: Yucannabis

Sin la marca del narcotráfico o “libre de sangre”, como se suele denominar, muchas personas comercian vía Internet cannabis, con fines tanto recreativos como medicinales, ante el impedimento por adquirirla legalmente. La hierba es cultivada en viviendas particulares o predios con fines de comercio entre círculos cercanos y seguros con el uso de empresas paqueteras e impulsando el autocultivo.

“Ya no se necesita comprarle al narco, todo está en internet”, afirma Víctor. A través de portales web y grupos de Facebook, Víctor encontró como opción a su consumo la venta de mariguana que es producida en interiores y que puede solicitar vía paquetería.

“Contacté a esta persona porque quiero cultivar, y en un Facebook un chavo estaba promocionando su cultivo y a mí me ofreció poder establecer una ‘coffee shop’; de los grupos de Facebook se hacen grupos de WhatsApp y ahí se empiezan a separar los grupos de gente que se compromete a vender con seriedad”, explica Víctor.

El primer contacto asegura que cosecha de seis a siete plantas al mes, es decir, es una producción grande que busca comercializar vía paquetería.

Víctor está enfocado en generar un portal con las especificaciones de la hierba para consumo, que incluya la genética y datos específicos de los efectos. 

Recientemente dejó el consumo que solía realizar con grupos narcomenudistas que contactó en Chetumal y comenzó a consumir lo que adquiere remotamente, en cepas de mayor calidad y que son cosechadas orgánicamente en viveros caseros.

Víctor admite que es un riesgo el comercio de esta manera, porque no hay garantía del envío y en su caso de que sea un producto que haya solicitado; por otra parte, dijo, el envío se realiza vía paquetería que se hace pasar por ropa.

“Las envuelve súper compacto en mascadas para que parezca ropa, porque así viene la descripción en el paquete y las envuelve en alguna planta de olor, canela o clavo, para disimular”, explicó.

Añade que hay formas diferentes de envío como el pre rolls: “como si fueran luces de bengala con celofán o como si se tratara de latas de atún o comida de gato que en lugar de eso traen mariguana, y ello suele variar en su costo, o hay bolsas pasteurizadas que se consiguen en Mercado Libre y con una maquinita que venden para hacer al vacío y que se le coloca harina”.

El plan de Víctor es el autocultivo para su consumo personal y de sus allegados, esto porque la ley para la regulación del cannabis aprobada recientemente permite tener en los domicilios particulares hasta seis plantas, o hasta ocho si hay dos o más consumidores.

El entrevistado inició el trámite de su amparo ante la autoridad judicial: primero en la Dirección de Protección de Riesgos Sanitarios, quien le negó en primera instancia el permiso; una vez con que tenga el documento de negativa ya emitido, la instancia a la que debe acudir es el Poder Judicial de la Federación.

El paso siguiente es básicamente sencillo pues sostiene que “todo se consigue en internet, incluyendo las lámparas, unos armarios forrados de aluminio para que puedas poner un ventilador, una lámpara para que haya circulación y la maquinita hidropónica produce de tres a seis meses, dependiendo la semilla, porque hay plantas feminizadas y que florean antes”.

Víctor refiere la facilidad del autocultivo, que empieza como germinar un frijol y luego trasladar a tierra cuando tiene raíz. “Le pones el sustrato para que no se compacte la tierra y abono, de preferencia humus. También se recomienda huano, por la presencia de nitrógeno”, asegura.

 

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Edición: Laura Espejo