Mujeres ciclistas se sienten empoderadas, pero enfrentan acoso

Urge mayor seguridad, alumbrado y movilidad con perspectiva de género en Mérida
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán

Especial por el Día Mundial de la Bicicleta: Poder a vuelta de rueda

Las mujeres se sienten empoderadas al manejar su bicicleta por las calles de Mérida, experimentan una mayor libertad al pedalear. A demás de hacer ejercicio, al momento de sentir el viento rozando sus rostros, tienen una sensación de paz mental, alivio; no obstante, también lidian con la violencia, acoso, hostigamiento, entre otros lastres sociales. 

Para muchas, el temor a no sentirse seguras ha sido impedimento para usar la bici como medio de transporte principal para ir al trabajo, o algún sitio en particular; no obstante, otras enfrentan este miedo y han adoptado alternativas para seguir pedaleando por la ciudad.

Algunas de las que compartieron sus experiencias con La Jornada Maya, exigen calles seguras, bien alumbradas, mayor infraestructura y que se garantice una movilidad con perspectiva de género para poder pedalear sin temor a sufrir algún incidente

Señalan que manejar bicicleta es un reto en una ciudad como Mérida: carente de infraestructura ciclista, y que no cuenta con una movilidad urbana segura; a diario los ciclistas en general se enfrentan a insultos, hostigamiento de los automovilistas que no respetan los espacios; la situación es peor para las mujeres. Si bien, la pandemia de Covid-19 ha detonado a la bicicleta como medio de transporte, aún quedan pendientes en materia de género.

“La bicicleta ha transformado y diversificado la movilidad de las mujeres y su vida, porque es una forma de empoderamiento, pues nos permite apropiarnos de nuestros espacios de la ciudad y por un momento, ser libres”, reflexionó Diana Karina Gómez Cantú, integrante de Bitácora de Movilidad y ciclista urbana desde hace siete años. 

Asimismo, comentó que la bicicleta le ha permitido sentirse libre al caminar por la ciudad. Sin embargo, no es inmune al acoso y violencia. A diferencia de la violencia que sufren como peatones, la que se vive al pedalear no ha sido tan visibilizada, pero sí existe, manifestó.

En su caso, indicó, muchas veces al manejar su bici, incluso la ha seguido otra persona en bicicleta, sujetos que saben los horarios en las que ella circula en determinados puntos. Una situación de miedo y angustia. “Este tipo de acoso y violencia que sufrimos las ciclistas urbanas diariamente es muy fuerte”, admite.

Sólo por ser mujer, también se enfrenta a insultos por parte de automovilistas: “No sabes manejar”. “Cómo vas a estar andando en bici tú sola”, entre otras frases comunes. “Si los hombres reciben también insultos, para las mujeres es mucho más complicado”, señaló.

Para la estudiante de diseño del hábitat, existe un temor de recibir pitazos de los autos, insultos sólo por andar en bicicleta, hasta de las mismas conductoras de autos. Esto, aunque ella respete su espacio en la vialidad. 

La ciclista comentó que, a su vez, existe un estigma de que las bicicletas sólo son para hombres, cuando las mujeres las usan igual por necesidad, ya sea económica, deporte o para contribuir con el medio ambiente.

Ante este panorama, Karina Gómez trata se ir acompañada de más personas, modificar sus rutas, tener comunicación frecuente con amistades y denunciar actos de acoso, pero esto no la ha desmotivado a seguir con la bicicleta, ya que estas situaciones las vive igual en entornos como las calles o el transporte público

Aunado a esto es necesario, opinó, contar con un transporte multimodal, que se puedan hacer recorridos en bici, luego abordar un autobús, o caminar; contar con calles seguras para todas y todos; tener más infraestructura ciclista bien iluminada y con elementos de seguridad en varios puntos.  Que toda la ciudad esté bien conectada, manifestó.  

 

 

La bici, una salvación  

En su bicicleta, Fania Braga Cordero, experimenta la libertad total y le ayuda también en momentos de ansiedad y depresión. Cuando siente que su mundo se viene abajo, se sube en su bici, da una rodada y regresa con las “baterías recargadas”: “Si la gente supiera que la bicicleta es una tablita de salvación, sobre todo aquí que hay mucho estrés y depresión”, expresó.  

Pero los casos de acoso no son ajenos a ella. “No falta el morboso que te empieza a decir un montón de porquerías”, indicó.  

Para la integrante de Cicloturixes y ciclista desde hace dos años, hace falta mucha conciencia pues la gente nos respeta a las y los ciclistas y con la construcción de las nuevas ciclovías aumentó la violencia en general.  

No obstante, dijo que es grato ver que cada día más mujeres se atreven a manejar la bici, usarla para ir al trabajo o a la escuela. “Vencen el miedo”, dijo la ciclista.  

Una amiga suya la invitó a ir a unas de las rodadas de Cicloturixes, antes de la pandemia, y quedó maravillada. “De aquí soy, esto me gusta, lo disfruto”, indicó. Empezó a ir todos los miércoles, de ahí se animó a ir a su trabajo y desde entonces no ha dejado de pedalear. Es su medio para desplazarse, ir al súper o a otros lugares.  

En su opinión, falta decisión, seguridad, pero sobre todo quitarse el miedo para que más mujeres se animen a rodar en su bicicleta. “Que se tomen el tiempo y sientan esa libertad que a veces se necesita, que se quiten el miedo”, expresó.  

 

Fotos: Rodrigo Díaz Guzmán

 

Acoso pone en peligro vida de ciclistas  

Jimena es una ciclista relativamente nueva, apenas lleva un mes utilizando la bici como medio de transporte para ir al trabajo. Optó por ella porque el autobús era muy ineficiente para sus traslados. “Es tardado y no es de buena calidad”, señaló.  

Reconoce que no es experta en la movilidad, pero está dispuesta a aprender y tomar cursos para poder circular con mayor facilidad y no causar problemas, pero indica que también los automovilistas deben respetar los espacios y ciclovías que ya existen.  

En su corta experiencia a bordo de la bici, indica que ha sido víctima de acoso y que eso puede poner en riesgo su vida, ya que se desconcentra ante estas prácticas. En una ocasión, un motociclista pasó junto a ella y le dijo: “Cuidado bonita no te vayas a caer”.  

No sólo es molesto, sino que peligroso. “Es peligroso para mí como ciclista mujer, desconcentrarse por esa clase de violencia callejera porque en cualquier momento me pueden atropellar. No es sólo lo emocional, también te arriesgas a desconcentrarte y que te atropellen”, lamentó.

 

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Edición: Laura Espejo