Uniformes Vargas, 52 años de poder femenino en su máxima expresión

Especial: 8M Día Internacional de la Mujer
Foto: Uniformes Vargas

Tras 52 años de historia compartida, siendo primeramente un negocio de ropa a medida y comercial, Uniformes Vargas es una empresa femenina que ha aprovechado las oportunidades y circunstancias de la vida, así como los problemas que a terceros les ha generado estancamiento económico. Incluso la pandemia fue una oportunidad que no dejaron pasar ante la necesidad de flujo efectivo.

El negocio siempre ha estado ubicado en la calle 24, entre 29 y 31 de la colonia Chen Pek -Pozo del Perro-, ahí creció doña Rafaela Martínez Sandoval, esposa de don Candelario Vargas Aké y matriarca de la familia Vargas Martínez, familia conocida en Champotón como comerciantes de diversos giros.

Sin embargo, es Uniformes Vargas el que más historia tiene, pues bien relató la actual propietaria, Maribel Vargas Martínez, que su señora madre, mejor conocida como doña Balala, no se quedó de brazos cruzados cuando don Candelario prefería irse al rancho a trabajar el chicle, no aparecer por días e incluso semanas, llegar al pueblo por un par de días para dejar dinero y volver a las labores chicleras.

“Mi madre era tan fuerte que el dinero que le dejaba mi papá lo duplicaba de alguna manera y con eso nos mantenía a mis hermanos y a mí, éramos seis hermanos y mi mamá los que vivían de los centavos que traía mi papá cada semana o quince días, mientras que todos hacíamos algo en específico para ayudarla mientras ella costuraba”, dijo.

Esa costura, principalmente de vestidos, era ropa a medida que le solicitaban los vecinos y quienes la conocían. Así empezó el legado de la familia Vargas, ya que la venta de doña Rafaela permitió que sus hijos recibieran estudios y que incluso doña Maribel también pudiera estudiar cuando le tocó.

Según cuenta, el negocio de su madre perduró por 35 años, hasta que comenzó a enfermar de Alzheimer o demencia senil, lo cual hizo que doña Maribel, ya con dos hijas, tomara las riendas del negocio y también enfrentara dificultades, pues siendo maestra, su esposo primeramente trabajó en una constructora, debía multiplicarse para cumplir con todas sus ocupaciones, la familia, el trabajo y ayudar a su madre.

Esto se complicó aún más cuando sus hijas comenzaron a asistir a la escuela y los uniformes debían ser comprados en la capital del estado, es decir, trasladarse 70 kilómetros para adquirir blusas y faldas, mismos que si no les quedaban, debía regresar para hacer el cambio: “Ahí nació la idea, era estresante tener que viajar sólo por los uniformes, porque no había quien vendiera en Champotón, de ninguna escuela”, relató.

Aprovechar la oportunidad

Fue así que para el 2002 comenzó a contactarse con posibles proveedores y el giro del negocio fue ampliado para el 2003. Champotón ya contaba con alguien que les pudiera vender los uniformes de los jardines de niños, primarias, secundarias y preparatorias sin la necesidad que viajasen hasta Campeche, “vi la oportunidad y la aproveché”, dijo.

“Hoy la pandemia nos tiene a muchos estresados, durante el 2020 no vendí uniformes pues no hubo clases presenciales y fueron muy pocos los alumnos que quisieron tomar sus clases a distancia uniformados, sí vendí algunas camisas y blusas fue mucho, afortunadamente tengo otro tipo de uniformes como de enfermería, chef y taxistas, que eso sí he logrado sacar”, precisó.

Agregó que con el inicio de la pandemia el negocio estuvo cerrado tres meses, pero con el apoyo de sus hijas, quienes han ampliado también la gama de productos a novedades, accesorios, bolsas y mochilas, han salido adelante y el negocio poco a poco va recuperándose económicamente.

No fue una decisión difícil, de ellas dependen cuatro empleadas que realizan diversas labores, por lo que debían adaptarse a la pandemia y la Copriscam dio la oportunidad de que negocios no esenciales vendieran cubrebocas, gel antibacterial, material quirúrgico y desinfectantes.

 

Este trabajo periodístico es parte de un especial que La Jornada Maya preparó este 8 de marzo en conmemoración del Día Internacional de la Mujer. La cobertura completa la puedes conseguir a continuación:

 

- Ser una caja vacía u otras formas de luchar después del 8M

- Carta al presidente en el día de la mujer

- Pandemia rompió el miedo: estudiantes conforman colectivas para denunciar abusos

- Soy una feminista rabiosa: Maru Medina

- Hay que luchar por nuestros derechos: Marián

- Ser mujer es superarse, salir adelante y trabajar el doble: Azeneth

- Ni siquiera querían escucharme por ser mujer: Rocío

- Mujeres produciendo con huevos, proyecto de vida de Itzel Suárez

- Somos factor de cambio en temas vanguardistas: Jaqueline

- 8M: Las protestas de mujeres que cambiaron el mundo 

- Femen, el grupo ucraniano que protesta con los senos desnudos

-Vital, pelear por los derechos de todos en un mundo diverso: Fridman Hirsh

-Aunque en teoría hay avances, todavía queda mucho por hacer: Maricela Flores

-La mujer emancipada

-'Nenis' llevan décadas luchando contra un sistema que precariza a las mujeres

-Mujeres quintanarroenses, con la tasa de fecundidad más baja del país

-Independencia económica nos da libertad para tomar decisiones propias: Aracely

 

Edición: Ana Ordaz