Ser una caja vacía u otras formas de luchar después del 8M

Especial: 8M Día Internacional de la Mujer
Foto: @serpervil

Hay días en los que no sabes si estás haciendo lo suficiente, que miras las cosas sobre las que tendrías que decir algo y no te sale la voz. Días en los que respiras como si tuvieras los pulmones tapados, en los que las fotografías de la valla en el Palacio Nacional no te hacen sentir furia, ni emoción, ni tristeza. Ves el sol pero no te quema la piel. Y ojalá fueran días y no semanas.

Días en los que debes escribir un artículo sobre el 8 de marzo para el periódico, y te salen palabras tiesas como sol, Palacio Nacional, pulmones.

Leila Guerriero escribió sobre esas mañanas en las que nada te conmueve: «No hay buen ni mal humor. Sólo vos, como una caja vacía». Pero nunca estás vacía, al contrario, eres un contenedor industrial con artículos caducados, olorosos y rebosantes. El recipiente que carga la estadística de ser mujer en un país como México, de ser mujer periodista en un país como México, de ser algo que no se amolda al planeta que se construyó para ser habitado por hombres o seres humanos que acomodaron su existencia a lo que se esperaba de un hombre. 

Y un día es 8 de marzo y piensas ¿eso es todo lo que soy? Y te entran unas ganas, como diría Vallejo, ubérrimas, políticas, de ser una caja vacía.

Días en los que, si pudieras elegir, meterías a tu caja solo flores del mercado, el chiflido del aire frente al mar, el momento irrepetible cuando a los nueve años entendiste que cuando no puedes hacer, puedes escribir (como diría Emiliano Cassigoli); cosas que podría ser cualquier persona sin importar si es o no mujer.

Pero ahí mismo, en el rectángulo de, qué se yo, madera, hay un espacio que no es solo tuyo, también es de otras, donde construiste un refugio para tus hermanas, las de sangre y las que fueron primero tus amigas.

Y recuerdas tu primer baúl, el espacio que alguien dejó intacto para que hicieras tuyo.

El perímetro de la caja de esa mujer que admiras y un día, sin proponérselo, te cambió la vida porque te hizo espacio.

Sabes que es 8 de marzo pero que hay días que no lo son y tu caja se ha vuelto pesada, aparatosa, se la han empezado a comer las termitas. Entonces hace falta abrir las cortinas, fumigar y hacer limpieza profunda. Porque, siendo justas, tu caja es demasiado pequeña todavía y hay que hacer espacio para decirle a las dos adolescentes, en el umbral de una vida nueva (están por dejar la casa donde viven violencia), que cuentan contigo para lo que necesiten. Para cantar con la mujer trans que amas en la obra de teatro de tus amigas; para hacer ese círculo de lectura en el que leerán a Rebecca Solnit, a Brenda Navarro, a Jazmina Barrera (el pretexto para que otras te cuenten sus historias).

Para ser amiga de la mujer que tiene 40 años más que tú, no compararla con tu madre ni con tu abuela; dejarla ser tu amiga como lo fue aquella de la infancia, a la que volviste a ver 20 años después y a quien le recordaste que aún tienes ese alhajero rojo que te dio cuando no sabías ser amiga de mujeres.

Para ver Moxie y llorar porque sabes que la siguiente generación de mujeres tendrá otras formas de luchar, y te enseñarán cosas que nunca aprendiste.

Para rendirte ante lo que no conoces e invitar a tu cumpleaños a mujeres con las que nunca has hablado pero mueres por conocer; para recordar que no solo quieres destruir el mundo tal y como lo conoces hoy, sino construir uno nuevo donde la ternura no sea sinónimo de fragilidad.

Donde el vacío sea una oportunidad de volver a llenarte.

 

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Edición: Elsa Torres

 

Este trabajo periodístico es parte de un especial que La Jornada Maya preparó este 8 de marzo en conmemoración del Día Internacional de la Mujer. La cobertura completa la puedes conseguir a continuación:

 

- Carta al presidente en el día de la mujer

- Pandemia rompió el miedo: estudiantes conforman colectivas para denunciar abusos

- Soy una feminista rabiosa: Maru Medina

- Hay que luchar por nuestros derechos: Marián

- Ser mujer es superarse, salir adelante y trabajar el doble: Azeneth

- Ni siquiera querían escucharme por ser mujer: Rocío

- Mujeres produciendo con huevos, proyecto de vida de Itzel Suárez

- Somos factor de cambio en temas vanguardistas: Jaqueline

- 8M: Las protestas de mujeres que cambiaron el mundo 

- Femen, el grupo ucraniano que protesta con los senos desnudos

-Vital, pelear por los derechos de todos en un mundo diverso: Fridman Hirsh

-Aunque en teoría hay avances, todavía queda mucho por hacer: Maricela Flores

-La mujer emancipada

-Uniformes Vargas, 52 años de poder femenino en su máxima expresión

-'Nenis' llevan décadas luchando contra un sistema que precariza a las mujeres

-Mujeres quintanarroenses, con la tasa de fecundidad más baja del país

-Independencia económica nos da libertad para tomar decisiones propias: Aracely