Foto: Karen Uc Yah

La pandemia del COVID-19 ha evidenciado que la violencia de género es un mal social que no se ha combatido en Yucatán, pues durante esta emergencia sanitaria no sólo ha aumentado, sino que ha adoptado otras formas, a través de las plataformas digitales, no obstante, también ha servido para que las mujeres, principalmente jóvenes estudiantes pierdan el miedo, se organicen y se unan más para denunciar a sus agresores.  

Durante esta contingencia sanitaria, se creó una Asamblea Universitaria de Mujeres, y más de diez nuevas colectivas conformadas por estudiantes de diversas escuelas de la Universidad Autónoma de Yucatán, (Uady), reveló Rosa Cruz Pech, fundadora del movimiento Uady Sin Acoso.  

En entrevista para La Jornada Maya, comentó que la pandemia ha servido para colectivizar más, para que las mujeres se unan más, y esto se refleja en la integración de más de diez colectivas de mujeres estudiante de la facultad de la Uady, además se conformó la Asamblea de Mujeres Universitarias, la cual alberga preparatorias, universidades y varias carreras.  

Esto quiere decir: “que las compañeras tienen menos miedo, que están conociendo sus derechos y aprovechan para informarse”, indicó. Se perdió el miedo, precisó, pero además hay una base firme, algo que costó mucho en lograr, ya que antes no había muchos grupos, casi nadie quería alzar la voz o escuchar las demandas.  

Para Cruz Pech, al colocar los tendederos en las facultades el 8 de marzo pasado, las compañeras se dieron cuenta de que las violencias o el abuso no es algo aislado, sino que se presenta en varios espacios de la casa de estudios y que hay varias dispuestas a hablar. Entonces, el no querer que les vuelva a pasar o que alguien sufra por lo mismo, hizo que no se sientan solas y pierdan el miedo y sean más valientes.  

 

Elecciones 

Asimismo, recordó que en las elecciones para consejeros y consejeras estudiantiles se expusieron varias denuncias contra candidatos, y aunque siempre hubo intentos por minimizar estas agresiones incluso de las autoridades universitaria y del Rector, José de Jesús Williams, la mayoría del consejo se quedó conformado por mujeres, sensibilizadas con la perspectiva de género y violencias.  

Lo que refleja, precisó, que las voces de las mujeres en sus denuncias fueron escuchadas por la comunidad estudiantil, ya que no les dieron votos a los agresores. En la primera sesión del nuevo consejo universitario, informó Rosa, se debatió la modificación al protocolo de género de la Uady, a dos años de su implementación, sin embargo, consejeras votaron en contra pues dicho protocolo lejos de ayudar perjudica a las víctimas.  

Está en las agendas de las agrupaciones estudiantiles los temas de género, cuando hace cuatro años era burlas y no se tomaban en cuenta.  

“La pandemia hizo más violentas las agresiones, pero también generó que podamos crear otras herramientas para combatir esto”, subrayó. 

 

La violencia no se va, se transforma 

“La violencia no se va, sólo se transforma o se muda de espacios”, sentencia Rosa Cruz. La pandemia detonó la violencia de género, pues las mujeres tuvieron que estar encerradas y convivir con sus agresores, es decir sus parejas, debido a las medidas de asilamiento de las autoridades.  

En el caso de las jóvenes estudiantes, además de sufrir violencia emocional, sicológica y mental por este encierro, también vivieron un aumento en las violencias digitales, no sólo en las distintas redes sociales, donde fueron acosadas o recibieron mensajes o fotos indebidas, sino que también dentro de sus espacios académicos.  

La agrupación ha documentado varios casos de chicas que fueron agredidas por sus compañeros de clases y sus maestros, recibiendo comentarios que criminalizaban a las mujeres que protestaban o denigraban los movimientos feministas, entre otras cosas.  

Las compañeras, agregó, empezaron a grabar las sesiones virtuales para tener evidencias de las agresiones, al momento de denunciar, no obstante, en vez de atender esta situación, fueron reprimidas, pues las y los maestros optaron para prohibir que las y los estudiantes grabaran las clases en línea.  

Esto, según expuso, las autoridades y los docentes lo justificaron porque estaban velando por los derechos intelectuales de la y los profesores.  “No debe existir ninguna sanción por grabar una evidencia”, expresó.  

También, agregó, recibieron varias denuncias en contra una maestra que impartió una clase sobre salud sexual y reproductiva con “perspectiva de género”, en la Facultad de Enfermería de la UADY, y expuso discursos que criminalizaban a Fernanda, mujer yucateca que fue asesinada por su ex pareja el pasado mes de agosto.   

“Que este 8 de marzo sirva para seguir concientizando sobre las violencias hacia las mujeres, que sepan que no están y nunca estarán solas, cada día somos más y en cuanto a los hombres siempre es buen momento para empezar analizar sus actitudes violentas”, concluyó.

Edición: Elsa Torres

 

Este trabajo periodístico es parte de un especial que La Jornada Maya preparó este 8 de marzo en conmemoración del Día Internacional de la Mujer. La cobertura completa la puedes conseguir a continuación:

 

- Ser una caja vacía u otras formas de luchar después del 8M

- Carta al presidente en el día de la mujer

- Soy una feminista rabiosa: Maru Medina

- Hay que luchar por nuestros derechos: Marián

- Ser mujer es superarse, salir adelante y trabajar el doble: Azeneth

- Ni siquiera querían escucharme por ser mujer: Rocío

- Mujeres produciendo con huevos, proyecto de vida de Itzel Suárez

- Somos factor de cambio en temas vanguardistas: Jaqueline

- 8M: Las protestas de mujeres que cambiaron el mundo 

- Femen, el grupo ucraniano que protesta con los senos desnudos

-Vital, pelear por los derechos de todos en un mundo diverso: Fridman Hirsh

-Aunque en teoría hay avances, todavía queda mucho por hacer: Maricela Flores

-La mujer emancipada

-Uniformes Vargas, 52 años de poder femenino en su máxima expresión

-'Nenis' llevan décadas luchando contra un sistema que precariza a las mujeres

-Mujeres quintanarroenses, con la tasa de fecundidad más baja del país

-Independencia económica nos da libertad para tomar decisiones propias: Aracely